MIGUEL HERNANDEZ






(Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir
una carta de su mujer cuando estaba en la carcel, en la que le
decía que no comía más que pan y cebolla.)


La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.


En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.


Trabajamos la poesía con Joan manuel Serrat.


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